jueves, 9 de agosto de 2012
"FAMILIAS CON RAÍCES FUERTES"
Este año estamos compartiendo una serie de temas relacionados con "FAMILIAS CON RAÍCES FUERTES". Estamos convencidos de la necesidad que tenemos como sociedad de fortalecer las bases de las familias. Una sociedad con familias de raíces fuertes, es una sociedad con valores y principios consolidados.
¿Cuáles son las raíces que no pueden faltar y que necesitamos fortalecer como familias cada día?
Dejanos tu comentario!
miércoles, 29 de febrero de 2012
jueves, 15 de septiembre de 2011
AYUDANDO A NUESTROS HIJOS A DESARROLLAR UNA AUTOESTIMA SANA (PARTE 1)
Aunque parezca que es una cuestión “individual”, el desarrollo de la autoestima es un trabajo “en equipo”. Las bases que forjan la autoestima de un niño en principio se van “haciendo en familia” . Luego por supuesto influirá la interacción con el medio, la escolarización, el grupo de amigos, etc. Pero lo básico y fundamental empieza por casa.
Cuando un niño recién nace, podríamos decir que su autoestima está “en cero”. A diferencia del temperamento y de la formación de la personalidad.
Será la mamá en primera instancia y el papá, quienes le proporcionen al bebé lo necesario para crecer y desarrollarse, para ir sintiéndose validado y amado, confiado y seguro. Ese primer contacto con el mundo, la mirada, la seguridad, la confianza, el bienestar, se traducen y aprenden en el abrazo, el amor, el cuidado, la aceptación, el contacto que mamá y bebé, familia y bebé van compartiendo desde un principio.
Los padres somos los espejos donde los hijos a medida que crezcan se van a ir mirando, y así en estos primeros años, de acuerdo a la imagen que estos espejos le devuelvan al niño, éste irá construyendo de a poco su autoestima.
El tema de la autoestima es disparador de muchos otros que se entretejen y nacen justamente a partir del concepto que cada uno tiene de sí mismo: ¿Cómo te ves a vos mismo? ¿Quién sos? ¿Qué pensás acerca de vos mismo? Reflexionar en cuanto a la autoestima es como ponerse delante un espejo que no sólo refleja lo externo sino lo interno.
¿Qué es y Por qué es importante la autoestima?
Es la capacidad de valorarse, quererse, respetarse a uno mismo en su justa medida. “Ninguno tenga más alto concepto de sí mismo que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura” dice la Biblia.
La autoestima se basa en el autoconcepto, autoconfianza, autorespeto, autovaloración y autoaceptación.
Para graficarla podemos utilizar el ejemplo de un auto:
-Marcha atrás: autoestima baja.
Velocidad constante y en los límites establecidos: autoestima sana, equilibrada.
Exceso de velocidad: sobre-estima (o narzicismo).
Una persona con una autoestima sana, con un sentido de amor y valía personal adecuado, crecerá
anteponiendo el “ser” al “tener”. Comprenderá que vale por lo que “es” y no por lo que “tiene” o por lo que los demás puedan pensar o decir.
Cuando la autoestima es sana tenemos más herramientas y recursos para lograr nuestros proyectos, metas, etc, y aún cuando no los alcancemos seremos capaces de seguir valorándonos en su justa medida. Por ejemplo, sabremos diferenciar que si no hemos podido alcanzar una meta o concretar un proyecto, no “somos unos fracasados”, sino que simplemente “fracasamos en esa tarea” pero podemos buscar otras alternativas y volver a intentarlo.
Una persona con autoestima sana no se deja manipular por otros, es decir, no depende de la aprobación o empuje de los demás para vivir feliz, ni está determinada o limitada por las circunstancias, ya que conoce sus fortalezas y debilidades e intenta activar todo su potencial en la vida.
Una autoestima sana nos permite manejar las frustraciones, miedos y conflictos con más herramientas que alguien que tiene una baja estima, o sobre-estima, ejemplos del primer caso sería un pensamiento general acerca de sí mismo traducido en: “no puedo” “no me animo” “no soy suficientemente bueno” “lo podría haber hecho mejor”, “nadie me quiere”, etc, o en el segundo caso: “soy el mejor”, “nadie me supera”, “no hay otro como yo”, etc.
Por eso, el primer punto para ayudar a nuestros hijos a desarrollar una autestima sana, es desarrollarla en nosotros mimos. Aprender a valorarnos, romper esquemas mentales negativos, salir del automaltrato, de la culpa, del perfeccionismo, del orgullo, si lo hacemos con nosotros, lo estamos haciendo con nuestros hijos porque ellos se están mirando en ese espejo que somos nosotros. Si estamos sanos emocionalmente nuestros hijos lo estarán también. Si nos valoramos a nosotros mismos, los valoramos a ellos.
Jesús enseñó acerca de esto, él dijo que el mandamiento más importante es: “ Amaal Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente. Este es el primero y el m´s importante de los mandamientos. El segundo se parece a este: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” Mateo 22.37-39, La Biblia.
Para amar a otros como a nosotros mismos, es necesario amarnos primero a nosotros mismos, comprender el valor que Dios nos asigna como personas, aceptarnos y estar dispuestos a abrirnos a otros.
Papá, mamá: Dejá de enfocarte en tus debilidades y comenzá a potenciar tus fortalezas como individuo y como padre o madre. Pedile a Dios la guía y ayuda necesarias para que el cambio comience “de adentro hacia afuera”, y esto será el principio de un tiempo nuevo y fructífero para vos y tu familia.
Cuando un niño recién nace, podríamos decir que su autoestima está “en cero”. A diferencia del temperamento y de la formación de la personalidad.
Será la mamá en primera instancia y el papá, quienes le proporcionen al bebé lo necesario para crecer y desarrollarse, para ir sintiéndose validado y amado, confiado y seguro. Ese primer contacto con el mundo, la mirada, la seguridad, la confianza, el bienestar, se traducen y aprenden en el abrazo, el amor, el cuidado, la aceptación, el contacto que mamá y bebé, familia y bebé van compartiendo desde un principio.
Los padres somos los espejos donde los hijos a medida que crezcan se van a ir mirando, y así en estos primeros años, de acuerdo a la imagen que estos espejos le devuelvan al niño, éste irá construyendo de a poco su autoestima.
El tema de la autoestima es disparador de muchos otros que se entretejen y nacen justamente a partir del concepto que cada uno tiene de sí mismo: ¿Cómo te ves a vos mismo? ¿Quién sos? ¿Qué pensás acerca de vos mismo? Reflexionar en cuanto a la autoestima es como ponerse delante un espejo que no sólo refleja lo externo sino lo interno.
¿Qué es y Por qué es importante la autoestima?
Es la capacidad de valorarse, quererse, respetarse a uno mismo en su justa medida. “Ninguno tenga más alto concepto de sí mismo que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura” dice la Biblia.La autoestima se basa en el autoconcepto, autoconfianza, autorespeto, autovaloración y autoaceptación.
Para graficarla podemos utilizar el ejemplo de un auto:
-Marcha atrás: autoestima baja.
Velocidad constante y en los límites establecidos: autoestima sana, equilibrada.
Exceso de velocidad: sobre-estima (o narzicismo).
Una persona con una autoestima sana, con un sentido de amor y valía personal adecuado, crecerá
anteponiendo el “ser” al “tener”. Comprenderá que vale por lo que “es” y no por lo que “tiene” o por lo que los demás puedan pensar o decir.
Cuando la autoestima es sana tenemos más herramientas y recursos para lograr nuestros proyectos, metas, etc, y aún cuando no los alcancemos seremos capaces de seguir valorándonos en su justa medida. Por ejemplo, sabremos diferenciar que si no hemos podido alcanzar una meta o concretar un proyecto, no “somos unos fracasados”, sino que simplemente “fracasamos en esa tarea” pero podemos buscar otras alternativas y volver a intentarlo.
Una persona con autoestima sana no se deja manipular por otros, es decir, no depende de la aprobación o empuje de los demás para vivir feliz, ni está determinada o limitada por las circunstancias, ya que conoce sus fortalezas y debilidades e intenta activar todo su potencial en la vida.
Una autoestima sana nos permite manejar las frustraciones, miedos y conflictos con más herramientas que alguien que tiene una baja estima, o sobre-estima, ejemplos del primer caso sería un pensamiento general acerca de sí mismo traducido en: “no puedo” “no me animo” “no soy suficientemente bueno” “lo podría haber hecho mejor”, “nadie me quiere”, etc, o en el segundo caso: “soy el mejor”, “nadie me supera”, “no hay otro como yo”, etc.
Por eso, el primer punto para ayudar a nuestros hijos a desarrollar una autestima sana, es desarrollarla en nosotros mimos. Aprender a valorarnos, romper esquemas mentales negativos, salir del automaltrato, de la culpa, del perfeccionismo, del orgullo, si lo hacemos con nosotros, lo estamos haciendo con nuestros hijos porque ellos se están mirando en ese espejo que somos nosotros. Si estamos sanos emocionalmente nuestros hijos lo estarán también. Si nos valoramos a nosotros mismos, los valoramos a ellos.
Jesús enseñó acerca de esto, él dijo que el mandamiento más importante es: “ Amaal Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente. Este es el primero y el m´s importante de los mandamientos. El segundo se parece a este: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” Mateo 22.37-39, La Biblia.
Para amar a otros como a nosotros mismos, es necesario amarnos primero a nosotros mismos, comprender el valor que Dios nos asigna como personas, aceptarnos y estar dispuestos a abrirnos a otros.
Mayra Djimondian
martes, 23 de agosto de 2011
NUESTROS HIJOS Y SUS TEMPERAMENTOS:
Cada niño trae su propio temperamento: hay chicos muy alegres y sociables, otros tranquilos y callados, algunos se muestran dispuestos a desafiar a quien tengan delante, otros son obedientes, algunos no se desaniman facilmente, mientras que otros prefieren no arriesgarse a nada nuevo. Hay chicos que hablan y se mueven sin parar y otros que se muestran reflexivos y profundos. Ninguno es “mejor” que otro, sencillamente son diferentes.Cada temperamento se caracteriza por fortalezas, debilidades, necesidades emocionales, y cada persona nace con una predisposición, o un temperamento predominante. Esto tiene que ver con una cuestión de herencia genética pero también con el entorno social, afectivo y diferentes circunstancias y vivencias.
Aunque el temperamento básico de una persona no cambie, sí se puede entrenar para aumentar las fortalezas y superar las debilidades.
Cuando como padres aprendemos a diferenciar las características básicas del temperamento de nuestros hijos, y comprendemos las necesidades de cada uno, podremos ayudar de manera efectiva a que desarrollen todo su potencial, teniendo en cuenta sus características individuales, y respetando sus temperamentos diferentes.
Cada hijo es único, por lo cual en las situaciones que se nos presentan tenemos que ser sabios en cómo resolverlas, qué actitud tomaremos, qué pondremos en la balanza, y será importante entonces tener en cuenta el temperamento de cada uno de nuestros hijos, porque lo que funciona para uno puede no ser útil para otro.Observar a nuestros hijos, intentar conocerlos al máximo, respetar sus diferentes temperamentos nos ayudará a comprender mejor el por qué de algunas reacciones y actitudes, inclinaciones y gustos, etc, y a encausarlos para que se puedan conocer a sí mismos y aprendan a relacionarse mejor también con otros.Mayra Djimondian
Equipo Tiempo de Familia.
Si te interesa recibir más información o participar de nuestros talleres contactate:
TALLER PARA PADRES “TIEMPO DE FAMILIA”
TALLER PARA PADRES “TIEMPO DE FAMILIA”
TEMA: AYUDANDO A NUESTROS HIJOS A DESARROLLAR UNA AUTOESTIMA SANA
SÁBADO 3 DE SEPTIEMBRE de 2011, 16 HS, ENTRADA LIBRE Y GRATUITA
PARA MÁS INFORMACIÓN CONTACTARSE A :
FACEBOOK Tiempo de Familia
tiempodefamilia@gmail.com
miércoles, 3 de agosto de 2011
EXPECTATIVAS EN LA BALANZA:
Todos tenemos expectativas acerca de la vida. Y con nuestros hijos esto no es la excepción. La pregunta es ¿Cómo son esas expectativas? ¿Demasiado altas, pobres, equilibradas, realistas?
Es importante que como familia, podamos apuntar a mantener expectativas favorables en cuanto a los miembros que la componen, en especial en cuanto a nuestros hijos.
Si mantenemos expectativas favorables esto nos ayudará a mantener también un equilibrio en nuestras relaciones.
Los hijos no son los encargados de "hacernos felices" ni de lograr "lo que nosotros no pudimos", ni de "llenar vacíos", etc.
Es importante como padres poder plantearnos algunas preguntas que nos ayudarán a enfocarnos y ver si las expectativas que ponemos en nuestros hijos son favorables y realistas, por ejemplo:
¿Cuáles son los intereses que las originan? ¿En quién estamos pensando realmente? ¿Nos estamos proyectando en ellas a nosotros mismos? ¿A qué responden?
Cuando nuestros hijos sienten amor incondicional y hay expectativas equilibradas, crecen confiados, seguros y son capaces de enfrentarse con mayor tranquilidad a las distintas demandas de la vida.
Cuado las expectativas son muy elevadas y ellos no logran alcanzar el “estándar” impuesto, los chicos se frustran y limitan.
-Para los chicos siempre es importante saber qué se espera de ellos pero los padres somos responsables de enseñar el “qué” y el “cómo”.
-Cuando los empujamos a logros para los que no están listos, ninguno los disfruta completamente y esto genera en los chicos falta de confianza en sí mismos.
Como papá o mamá, vos tenés la capacidad de determinar cómo son y serán las
expectativas acerca de tus hijos, recordá que éstas siempre influyen sean excesivas, bajas, o realistas.
Los hijos se amoldan a ellas de alguna manera.
Hoy es un buen día para comenzar a alentar expectativas positivas y realistas en tus hijos
y en tu entorno!
“Instruye al niño en el camino correcto,
y aún en su vejez no lo abandonará”
Proverbios 22.6 La Biblia
Equipo Tiempo de Familia
Mayra Djimondian
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)















