martes, 23 de agosto de 2011

NUESTROS HIJOS Y SUS TEMPERAMENTOS:


Cada niño trae su propio temperamento: hay chicos muy alegres y sociables, otros tranquilos y callados, algunos se muestran dispuestos a desafiar a quien tengan delante, otros son obedientes, algunos no se desaniman facilmente, mientras que otros prefieren no arriesgarse a nada nuevo. Hay chicos que hablan y se mueven sin parar y otros que se muestran reflexivos y profundos. Ninguno es “mejor” que otro, sencillamente son diferentes.
Cada temperamento se caracteriza por fortalezas, debilidades, necesidades emocionales, y cada persona nace con una predisposición, o un temperamento predominante. Esto tiene que ver con una cuestión de herencia genética pero también con el entorno social, afectivo y diferentes circunstancias y vivencias.
Aunque el temperamento básico de una persona no cambie, sí se puede entrenar para aumentar las fortalezas y superar las debilidades.
Cuando como padres aprendemos a diferenciar las características básicas del temperamento de nuestros hijos, y comprendemos las necesidades de cada uno, podremos ayudar de manera efectiva a que desarrollen todo su potencial, teniendo en cuenta sus características individuales, y respetando sus temperamentos diferentes.


Cada hijo es único, por lo cual en las situaciones que se nos presentan tenemos que ser sabios en cómo resolverlas, qué actitud tomaremos, qué pondremos en la balanza, y será importante entonces tener en cuenta el temperamento de cada uno de nuestros hijos, porque lo que funciona para uno puede no ser útil para otro.Observar a nuestros hijos, intentar conocerlos al máximo, respetar sus diferentes temperamentos nos ayudará a comprender mejor el por qué de algunas reacciones y actitudes, inclinaciones y gustos, etc, y a encausarlos para que se puedan conocer a sí mismos y aprendan a relacionarse mejor también con otros.


Mayra Djimondian
Equipo Tiempo de Familia.



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TEMA: AYUDANDO A NUESTROS HIJOS A DESARROLLAR UNA AUTOESTIMA SANA
SÁBADO 3 DE SEPTIEMBRE de 2011, 16 HS, ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

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FACEBOOK Tiempo de Familia
tiempodefamilia@gmail.com 

miércoles, 3 de agosto de 2011

EXPECTATIVAS EN LA BALANZA:



Todos tenemos expectativas acerca de la vida. Y con nuestros hijos esto no es la excepción.  La pregunta es ¿Cómo son esas expectativas? ¿Demasiado altas, pobres, equilibradas, realistas?
Es importante que como familia, podamos apuntar a mantener expectativas favorables en cuanto a los miembros que la componen, en especial en cuanto a nuestros hijos. 

Si mantenemos expectativas favorables esto nos ayudará  a mantener también un equilibrio en nuestras relaciones. 
Los hijos no son los encargados de "hacernos felices" ni de lograr "lo que nosotros no pudimos", ni de "llenar vacíos", etc.  
Es importante como padres poder plantearnos algunas preguntas que nos ayudarán a enfocarnos y ver si las expectativas que ponemos en nuestros hijos son favorables y realistas, por ejemplo:
¿Cuáles son los intereses que las originan? ¿En quién estamos pensando realmente? ¿Nos estamos proyectando en ellas a nosotros mismos? ¿A qué responden?

Cuando nuestros hijos sienten  amor incondicional y hay expectativas equilibradas,  crecen confiados, seguros y son capaces de enfrentarse con mayor tranquilidad a las distintas demandas de la vida.
Cuado las expectativas son muy elevadas y ellos no logran alcanzar el “estándar” impuesto,  los chicos se frustran y limitan.
-Para los chicos siempre es importante saber qué se espera de ellos pero los padres somos responsables de enseñar el “qué” y el  “cómo”.
-Cuando los empujamos a logros para los que no están listos, ninguno los disfruta completamente y esto genera en los chicos falta de confianza en sí mismos.


Como papá o mamá, vos tenés la capacidad de determinar cómo son y serán  las

expectativas  acerca de tus hijos,  recordá que éstas siempre influyen  sean excesivas, bajas, o realistas.
Los hijos se amoldan a ellas de alguna manera.

Hoy es un buen día para comenzar a alentar expectativas positivas y realistas en tus hijos
y en tu entorno!

“Instruye al niño en el camino correcto,
         y aún en su vejez no lo abandonará”        
Proverbios  22.6     La Biblia


Equipo Tiempo de Familia
Mayra Djimondian